¿"No te gusta leer" o simplemente intentas disfrutar del libro equivocado?
¡Puede ser que simplemente aún no encontraste el libro indicado!
Escucho esto seguido: “No soy de leer”. “Debo leer porque es bueno para mí, pero me aburre”. “Intento, pero no puedo concentrarme”. Y casi siempre, cuando sigo conversando, descubro lo mismo: están leyendo el libro que creían que debían leer, no el que querían leer.
Hay algo casi cruel en eso. Porque entonces la lectura se convierte en una tarea: hay mucha fricción entre la lectura, las ganas de adquirir el hábito, la sensación de leer “obligados”… y en sumar un “debería” a una lista de cosas que no logramos hacer.
La lectura no es una virtud universal
Aquí está el punto que creo que falta en muchas conversaciones sobre hábitos de lectura: no creo que exista “un tipo de persona que lee” y “un tipo de persona que no lee”. Creo que, lo que sí muchas veces existe, son personas que aún no encontraron el género que las engancha.
Alguien puede no disfrutar del realismo mágico, pero amarse un thriller de suspenso. Otra persona puede leer de corrido una novela histórica, pero nunca terminar un ensayo denso. Hay quien necesita humor, hay quien necesita profundidad emocional, hay quien necesita aventura. Hay quien está a gusto entre libros de psicología, desarrollo personal o crecimiento profesional.
El problema no es la lectura. Es, como dije, la fricción: el choque entre lo que crees que deberías leer y lo que en realidad te atrae.
El “debería” nos cuesta más que el libro
Cuando empiezas un libro que no te importa, cada página es una batalla. No porque seas incapaz, sino porque estás yendo contra tu propio interés. Y eso —esa desconexión— es agotador.
No es que haya algo malo en ti. Es que forzaste algo que necesita espacio para ocurrir naturalmente.
La verdad es que leer, en sí, tiene sus dificultades. Es más sencillo hacer scrolling, ver series, consumir lo que se nos entrega dado. Un libro, en cambio, exige nuestra atención, nuestra disposición, imaginación… muchas veces, todo esto, al final de un día agotador.
Pero, aún así, leer un libro que realmente te atrae puede ser más fácil. No porque seas disciplinado o especial. Simplemente, porque tu atención fluye mejor. Porque en lugar de estar pendiente de cuántas páginas faltan, estás pendiente de qué ocurre después. ¡Es una diferencia enorme!
Descubrir qué te gusta es más importante que “leer más”
He visto personas que decían que no leían, y luego encontraron un género, un autor, un tipo de historia que las cautivó. De repente, estaban leyendo. No porque se lo propusieron como objetivo. Sino porque, sencillamente, querían saber qué pasaba. Estaban enganchados.
Eso es lo que falta muchas veces: ese momento en que algo hace click y la lectura deja de ser obligación para convertirse en deseo.
Así que, en lugar de fijarte el objetivo de “leer más”, el primer paso es más simple: explora. Prueba. Pregúntate sinceramente qué tipo de historias te atraen. No qué “deberías” leer, sino qué quieres leer.
¿Thrillers? ¿Fantasía? ¿Memorias? ¿Novelas cortas? ¿Algo más ligero? ¿Algo más denso? ¿Historias que hagan reír, o que hagan llorar?
Prueba construir el hábito desde el placer, no de la disciplina
Si encuentras un libro que realmente disfrutas, no necesitarás un “hábito de lectura”. Necesitarás tiempo libre para seguir leyendo. Es la diferencia entre una disciplina que es una mortificación eterna y una práctica que nace de lo que genuinamente te interesa.
Y una vez que descubres ese primer libro que te cautiva, algo cambia. La lectura ya no es un “debería”. Es un “quiero”. Y desde ese lugar, ¡todo es diferente!
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En mi club de lectura online “Entre líneas”, leemos un libro por mes, de distintos géneros. La idea es aprender o retomar el hábito lector de manera acompañada, a un ritmo sostenible, aprendiendo en comunidad y descubriendo el bien que un buen libro hace en nuestra vida interior.
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me gusta leer, pero capaz no encontre el indicado